Siete de cada diez personas creen que la tecnología wearable en el trabajo puede aportar algún beneficio y mejorar su desempeño  diario. Esto es lo que recoge un informe sobre wearables del BBVA Innovation Center.

Los wearables para la salud y el deporte son los que mayor éxito están teniendo en el mercado. Pulseras como Fitbit están acercando el Quantified-self y los hábitos de vida saludables al público masivo.

Menos bajas laborales, más competitividad

Más allá de su uso a nivel personal, este tipo de wearables también pueden ayudar en el entorno laboral. Entre la multitud de posibilidades que ofrecen en este ámbito destaca su gran potencial para ayudar a reducir las bajas laborales.

En un país con una tasa de absentismo laboral del 4,1% en 2014, la reducción de bajas se convierte en un factor clave para mejorar la competitividad de las empresas. Muchas de las causas de este absentismo están precisamente ligadas a la salud. De hecho, el 50% de las bajas laborales en España se debe a problemas de espalda, que es la segunda causa de consultas en atención primaria y cuesta cada año a las arcas públicas entre el 1 y el 2% del PIB.

Llevamos una vida sedentaria y solemos carecer de las nociones básicas sobre hábitos de vida saludables en el trabajo. Por eso, la clave del uso de wearables para reducir bajas laborales está en la prevención. Ayudar a los empleados a tomar decisiones más saludables no sólo mejoraría su bienestar, también ahorraría dinero a las empresas y al Estado.

Ayudar a tomar decisiones saludables

Gracias a los wearables, las empresas pueden medir la salud de sus empleados y su estado físico para, a través de ellos, ayudarles a tomar decisiones más saludables y recompensarles cuando lo hagan. Por ejemplo, ayudarles a corregir su postura en el puesto de trabajo, sugerirles ejercicios después de estar muchas horas sentados o una comida saludable tras varios días de comida rápida. Cada vez que un empleado siga estas recomendaciones podrá obtener beneficios extra como más tiempo libre o días de vacaciones.

De esta forma, los empleados mejoran su bienestar, aprenden nuevos hábitos y previenen posibles bajas laborales, lo que también supone un aumento de la productividad para las empresas.

Además de reducir las bajas laborales, los wearables para la salud y el deporte permiten a sus usuarios relacionar los datos que extraen de ellos con su productividad personal y su nivel de rendimiento en el trabajo. De esta forma, podrán saber cómo influye su estado de salud en su rendimiento, detectar hábitos positivos y aplicarlos para mejorar.

Los usuarios ya han integrado estos dispositivos en su vida diaria. Ahora las empresas deben ver su auténtico potencial más allá del ámbito personal. Es cuestión de tiempo que comiencen a implementarlos para mejorar el bienestar de sus trabajadores. Al fin y al cabo, un empleado contento es un empleado más productivo.

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