Desde que hace casi una década Gary Wolf y Kevin Kelly iniciaran el movimiento Quantified-self han sido muchas las promesas pero ¿cuáles han sido los verdaderos beneficios?

En A decade in Quantified-self is still more hope than reality, Michael Carney hace un repaso por estos años de wearables, datos y self-tracking.

La realidad del Quantified-self una década después

A pesar de que en los últimos años hemos vivido el boom de los wearables, todavía no existe ninguno que sea un verdadero “must-have” capaz de satisfacer las necesidades de los usuarios más allá de entornos muy especializados. De hecho, Carney considera que detrás de estos obstáculos se encuentra la elevada tasa de abandono de los wearables.

El principal problema es que, aunque aportan una extensa cantidad de datos, éstos no son suficientes. El análisis se deja en manos de los usuarios, que no saben qué hacer con tales cantidades de información.

¿Qué hago con estos datos?

La clave está en lo que estos dispositivos nos descubren  sobre nosotros mismos. Lo que Carney sugiere es que se necesita conectar varias fuentes de datos para ver las implicaciones e interacciones de unos con otros. La principal pregunta que debe resolver el nuevo software es ¿qué significa esto para mí? Y no sólo eso. También necesita proporcionar una ayuda para corregir hábitos y mejorar.

Hasta el momento ninguna compañía se ha centrado en crear un software que aporte verdadero valor y significado para los usuarios. Pero es inevitable que la industria evolucione en este sentido o, de lo contrario, se verá abocada al fracaso.

En Kiply creemos que son muchos los factores que inciden directa o indirectamente en la productividad personal. Por eso, próximamente pondremos a disposición de nuestros usuarios la integración de toda la información que recogen a través de sus wearables con nuestro software. ¿Qué valor aporta esto? Por ejemplo, saber cómo inciden el ejercicio físico, las horas de sueño o el estrés en el rendimiento laboral. Es decir, descubrir las interrelaciones entre nuestra salud y nuestra productividad personal.

La mejor versión de nosotros mismos

La entrada de Apple en el mercado y la disminución de las dimensiones de los sensores garantizan el futuro del QS. Pero el reto está en mejorar la riqueza de los datos y en poner a disposición de los usuarios las herramientas para extraer de ellos el valor que necesitan.

Como dice Carney, “todos podemos llegar a ser la mejor versión de nosotros mismos con la información y el feedback adecuados”. Por eso en Kiply trabajamos día a día para convertir las promesas del Quantified-self en una realidad.

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Imagen: Bridget Coila

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