El correo electrónico es una herramienta fundamental de nuestro trabajo diario. De hecho, la mayoría de nosotros no sabríamos vivir sin él. Pero la dependencia que nos genera puede ser uno de los grandes obstáculos para nuestra productividad.

¿Cuántas veces al día consultas el correo?

Piensa cuántas veces al día compruebas tu bandeja de entrada. Seguro que te has dado cuenta de que son muchas. Probablemente demasiadas. Este comportamiento tiene una explicación: abrir el correo cada poco tiempo y contestarlo todo inmediatamente nos hace creer que somos más productivos y mejores profesionales.

Pero esto es solo una falsa sensación que no hace más que minar nuestro rendimiento. Dedicamos el tiempo a apagar fuegos, así que el correo se convierte en una interrupción constante que desvía nuestra atención de las tareas verdaderamente importantes.

No se trata de contestarlo todo al momento, sino de ser capaz de gestionar el correo con eficiencia de manera que nos robe el mínimo tiempo posible.

¿Cómo evitar que reduzca tu productividad?

  1. Desactiva las notificaciones. Sonidos, ventanas emergentes o un simple número en el título de la pestaña del navegador. No solo te interrumpen, también hacen casi imposible que no los abras para ver de qué se trata. Si las desactivas o cierras el correo mientras estás trabajando con otras cosas evitarás caer en la tentación.
  2. Reduce las consultas. Desactivar las notificaciones no sirve para nada si estás consultando el correo cada cinco minutos. Si entras sabes que acabarás leyendo/contestando algún mensaje y, por lo tanto, perdiendo tiempo. Intenta espaciarlas lo máximo posible, contesta solo lo urgente y deja el resto de correos para las horas con menos volumen de trabajo.
  3. Reserva un tiempo fijo cada día. Lo ideal es que reduzcas las consultas a unas horas fijas cada día. Por ejemplo, dos consultas rápidas por la mañana para lo urgente y una por la tarde para el resto. Reserva tu energía de primera hora para actividades que requieren más concentración y dedica las últimas horas de la jornada a gestionar el correo. Ganarás en rapidez y en concentración.

Estos consejos son generales y debes adaptarlos a tus necesidades y a las del trabajo que desempeñas. Ponerlos en práctica, en la medida que sea posible, influirá directamente en tu rendimiento y tu productividad personal.

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