El psicólogo Paul Fraisse puso de manifiesto la importancia de la motivación a la hora de gestionar nuestro tiempo y ser más productivos:

El tiempo tiene una dimensión objetiva y una subjetiva o psicológica, que es función del interés sentido por la actividad ejercida.

La motivación es fundamental para realizar cualquier actividad, pero adquiere especial importancia cuando se trata de nuestro trabajo. El tiempo pasa muy rápido cuando estamos haciendo algo que nos gusta, mientras que si tenemos que hacer algo que nos resulta aburrido parece que las agujas del reloj se han congelado.

Por eso, si una tarea no tiene para ti el más mínimo interés, es probable que la afrontes con desánimo y poco motivado. El peligro de esto no es solo la frustración que genera, sino que también te puede hacer caer en la procrastinación.

La clave es la motivación

Si tenemos en cuenta la ley de Fraisse, lo fundamental es conseguir que el trabajo sea lo más interesante posible. Más allá de la motivación que nos aporte la empresa o el equipo con los que trabajamos, depende de nosotros ser capaces de ver la parte buena de cada tarea y divertirnos llevándola a cabo. Tener siempre claros los objetivos que queremos conseguir nos llevará a trabajar con más ganas para alcanzar nuestras metas.

Es importante que te guste lo que haces, pero también debes tener en cuenta que siempre habrá cosas que te gusten menos que otras. Para hacerles frente es importante que conozcas tus ritmos de trabajo y otras leyes de productividad que influyen en la gestión de tu tiempo. Lo recomendable es que planifiques las tareas que menos te gustan al comienzo del día cuando tienes más energía. Así, podrás dedicar más tiempo a lo que te gusta y olvidarte cuanto antes de esas tareas menos interesantes.

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Imagen: Ben White

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