¿Sientes que tienes demasiada carga de trabajo a la que no eres capaz de hacer frente? ¿Crees que la calidad de tu trabajo no es suficiente? ¿No cuentas con directrices claras por parte de tus jefes? Si la respuesta a alguna de estas preguntas es afirmativa puede que padezcas el síndrome del trabajador quemado.

¿Qué es el síndrome del trabajador quemado?

El nombre procede del término inglés “burnout” y hace referencia al agotamiento y el sentimiento de falta de eficiencia que sienten algunos trabajadores y que tiene como consecuencia el incumplimiento de objetivos, la insatisfacción profesional y la baja realización personal.

El síndrome del trabajador quemado puede estar causado por distintos factores: exceso de trabajo, desmotivación, sobreesfuerzo o pérdida de compromiso con la organización. Todo esto desencadena en un estrés laboral crónico con consecuencias tanto a nivel mental como físico.

Los expertos distinguen tres perfiles de burnout:

  1. Frenéticos: tienen una gran sensación de sobrecarga, así que acaban abandonándose a sí mismos y su vida personal para dedicar todo su tiempo y esfuerzos al trabajo. Este perfil está muy relacionado con los workaholics.
  2. Sin desafíos: la falta de motivación causada por la rutina y la monotonía de algunos trabajos hace que sientan indiferencia hacia sus tareas.
  3. Desgastados: como tienen la sensación de que nadie controla o reconoce sus esfuerzos acaban por desatender sus responsabilidades y mostrarse indiferentes hacia todo lo relacionado con el trabajo.

¿Cómo puedes combatirlo?

Prevenir y combatir el síndrome del trabajador quemado depende tanto de cada uno de los empleados como de la organización en la que se integran.

Los empleados deben tener en cuenta tres aspectos claves para evitar este tipo de estrés crónico:

  1. Comprender que no todo puede ser perfecto y desconectar cuando se sale del trabajo.
  2. Evitar la rutina y establecer nuevos retos y objetivos.
  3. Intentar dar lo mejor de uno mismo y estar satisfecho con el trabajo que hace.

Las empresas deben reconocer el valor de los profesionales que desarrollan bien su trabajo y poner todas las medidas necesarias para que no se conviertan en trabajadores quemados:

  1. Dar independencia a los empleados para que tomen sus propias decisiones
  2. Reconocer y valorar su esfuerzo
  3. Permitir horarios flexibles para favorecer la conciliación
  4. Formación y adquisición de nuevas competencias

¿Estás quemado? Empieza a tomar medidas antes de que sea demasiado tarde.

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Imagen: r. nial bradshaw

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