Con tantas distracciones es difícil concentrarse: llamadas de teléfono, correos electrónicos, interrupciones de los compañeros, reuniones improvisadas… Parece que nuestro entorno de trabajo se alía para impedir que centremos todas nuestra atención en una única tarea. Sabemos que a veces puede ser difícil, así que te damos algunos consejos para que mejores tu concentración sin darte cuenta.

La concentración también se entrena

Nuestra concentración es igual que nuestros músculos. Podemos entrenarla y fomentarla de distintas formas para mejorar nuestra productividad personal. Estos sencillos pasos te ayudarán a aislarte de lo que te rodea para centrarte en lo verdaderamente importante:

  1. Planifica. Al final de cada jornada haz una lista con las tareas programadas para el día siguiente. Divide los grandes proyectos en pequeñas tareas más alcanzables y asigna un plazo para cada una de ellas (recuerda reservar tiempo para imprevistos). Te ayudará a trabajar de forma más decidida y atenta.  Empieza con una actividad de dificultad media, sigue con lo más complicado y deja las tareas más sencillas para el final del día cuando estás más cansado.
  2. Descansa. A la hora de planificar debes tener en cuenta que nuestro cerebro no puede funcionar demasiado tiempo al máximo rendimiento. Lo recomendable es que dividas tu tiempo de trabajo en bloques de 25 minutos y entre ellos hagas pausas de 5 minutos.
  3. Evita distracciones. Procura no levantarte con demasiada frecuencia o, de lo contrario, perderás la concentración que habías logrado. Mantente alerta para controlar la frecuencia con la que vas al baño, consultas el correo o el teléfono. Si no necesitas el teléfono móvil para trabajar, ponlo en silencio para evitar que rompa tu concentración.
  4. Organiza. Mantén tu espacio de trabajo limpio y despejado. Ordena correctamente todos tus archivos y material de trabajo para evitar perder tiempo y distraerte buscando. Dentro de lo posible, mantén tu espacio de trabajo bien ventilado, iluminado y con una temperatura adecuada.
  5. Motívate. Ten claros cuáles son los objetivos y visualiza cómo te sentirás cuando los hayas alcanzado. Así trabajarás con más ganas. Date pequeñas recompensas por haber cumplido el plan de trabajo diario.
  6. Duerme y aliméntate bien. Tu bienestar físico influye en tu bienestar intelectual. Una alimentación sana y equilibrada te proporcionará la energía suficiente para mantener la atención. Es recomendable que duermas entre siete y nueve horas diarias y que dediques algo de tiempo cada día para hacer ejercicio físico. Activarás tu organismo y estarás más despierto cuando te dispongas a trabajar.

Existen numerosas técnicas para concentrarte, pero si sigues nuestros consejos pronto notarás cómo tu atención mejora considerablemente. La concentración también es cuestión de entrenamiento, así que empieza cambiando pequeñas cosas de tu día a día y verás cómo tu capacidad de atención se transforma poco a poco. ¿Por qué esperar para mejorar tu productividad personal?

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