Seguro que esta escena te suena. Estás en el trabajo y miras la lista interminable de tareas pendientes. Eliges una y empiezas, pero no consigues avanzar, así que cambias a otra pensando que, esta vez sí, podrás quitarte algo de encima. Esto se repite durante todo el día, pero la jornada laboral finaliza sin que hayas acabado nada. Esa sensación de que no consigues concentrarte hagas lo que hagas y sin importar cuántas tazas de café te tomes, puede ser un síntoma de que hay algo que no estás haciendo bien.

En Kiply queremos que esas frustrantes jornadas en las que parece que nada avanza se acaben. A continuación, te proponemos algunas recomendaciones que no sólo mejorarán tu rendimiento profesional, sino que también influirán en tu calidad de vida.

  1. Duerme como mínimo 7 horas. La falta de sueño perjudica tu concentración y disminuye considerablemente tu rendimiento. Además, también influye en tu estado de ánimo y tu carácter, determinando la actitud con la que te enfrentas a las situaciones. Recuerda que dormir no sólo sirve para descansar, sino que también asimilas y procesas todo lo aprendido durante el día.
  2. Jerarquiza tus tareas. Organiza tu tiempo según el trabajo que tengas. Realiza primero las tareas más difíciles, cuando aún estás más despejado y eres más productivo. Deja para el final las más sencillas, cuando estás más cansado cuesta más concentrarse. Para esto puedes utilizar la ayuda de la tecnología: busca aplicaciones que te ayuden a organizarte y mejorar.
  3. Haz pequeños descansos. Los descansos de 10 minutos te permiten desconectar y olvidarte del trabajo por un momento. Relájate, come o bebe algo para recuperar energía y aprovecha para estar con tus compañeros. No hay nada mejor para recargar las pilas que unas buenas risas.
  4. Separa el trabajo de la vida personal. Intenta no llevarte el trabajo a casa para diferenciar cada entorno y desconectar. Si te aplicas al máximo durante tu jornada laboral podrás volver a casa sin preocuparte por el trabajo pendiente y podrás disfrutar plenamente de tu familia y amigos.
  5. Dedícate tiempo. Sentirte bien contigo mismo es imprescindible para tu rendimiento. A veces hay que saber decir no a todo lo demás y dedicarte un poco de tiempo para ti. No dudes en dedicar algo de tiempo a hacer deporte, dar un paseo o leer un buen libro.

No tenemos una receta mágica para que rindas al máximo en todas tus jornadas laborales, pero seguro que si sigues estos consejos cada vez serán menos los días en los que la frustración sustituya a la satisfacción por el trabajo bien hecho.

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Imagen: David Joyce

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