A diario utilizamos dispositivos y aplicaciones que recogen datos sobre nuestra actividad. Desde los pasos que caminamos hasta las horas que dormimos o que estamos trabajando en nuestro ordenador, ¿a quién pertenecen los datos que recabamos?

En un artículo de BuzzFeed se plantean esta cuestión y recogen las reclamaciones de muchos usuarios para poder ser los verdaderos propietarios de la información que generan.

Las empresas fabricantes

Aunque la sensación general es que los datos que producimos mediante el uso de wearables no son demasiado comprometidos, lo cierto es que esa información es tan valiosa y tan personal como una fotografía.

Generalmente, estos datos se almacenan en los servidores de las compañías fabricantes de dispositivos. Pero no lo ponen fácil y limitan la capacidad de los usuarios para gestionar sus datos porque no creen que la mayoría esté realmente interesada y también, como bien señalan en el artículo, para asegurarse de que no se llevan sus datos a la competencia.

La mayoría de las empresas permite que los usuarios exporten su información, muchas veces previo pago. El resultado suelen ser grandes cantidades de datos presentados de tal forma que no son accesibles para la gran mayoría de los usuarios. Pero, a la vez, están experimentando una apertura gradual para responder a las demandas de los clientes para compartir datos con otros servicios.

Los usuarios buscan alternativas

Son los propios usuarios son los que buscan alternativas para convertir los datos en información más comprensible. Desde movimientos como el Quantified-self, están construyendo sus propias herramientas para extraer y dar sentido a los datos. Surgen también proyectos comunitarios en los que usuarios comparten datos y conclusiones y crean cosas nuevas.

Pero ¿qué pasará si algún día es demasiado caro o técnicamente imposible exportarlos? Los datos deben estar siempre a disposición de los usuarios para exportarlos, analizarlos o eliminarlos según sus necesidades. Y, de la misma forma, los usuarios deben reclamar sus derechos como los únicos capaces de decidir dónde, cómo y por cuánto tiempo se almacenan sus datos.

El derecho a decidir sobre nuestros datos

Cada día generamos ingentes cantidades de información, pero lo curioso es que no nos pertenecen. Los usuarios son los únicos que deben tener la capacidad de decidir qué pasa con sus datos en todo momento. Cualquier empresa que recoja información de los usuarios debe tener el compromiso ético de garantizar que los derechos a la privacidad de todos los usuarios son respetados sin excepción.

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