Todo aquel que haya pasado más de cinco minutos buscando información sobre métodos de gestión del tiempo y productividad, seguro que conoce la técnica Pomodoro. Si visitas nuestro blog habitualmente, probablemente ya habrás leído sobre ella en este post o quizás en este otro. En cualquier caso, hoy vamos a explicarla más detalladamente.

El porqué del Tomate

 

Sí, has leído bien. El elemento central de esta técnica es un Tomate o Pomodoro en italiano. ¿Por qué? Porque ese era el temporizador de cocina que Francesco Cirillo, el creador del método, utilizaba en su época de estudiante universitario. Básicamente, lo programaba para sonar cada 25 minutos, durante los cuales se concentraba al 100% en sus tareas.

Por suerte, hoy en día puedes elegir cómo quieres medir el tiempo: puedes colocar un temporizador convencional sobre tu escritorio (con forma de pomodoro o no), o puedes elegir una de las muchas aplicaciones a tu disposición.

Estructura básica de la Técnica

 

El método que desarrolló es una manera muy sencilla y efectiva de mejorar tanto los hábitos de estudio como el estilo de trabajo. Según este, cuando tengas que realizar cualquier tarea haz lo siguiente:

  • Divide el trabajo en intervalos de 25 minutos. Estos bloques de trabajo son los llamados ‘pomodoros’.
  • Date un respiro de 5 minutos. Entre pomodoro y pomodoro, deja que tu cerebro descanse y se refresque. ¿Lo mejor? Levantarse de la silla y moverse un poco.
  • Descanso más largo como recompensa. Después de cada cuatro pomodoros, haz un descanso de entre 15 y 30 minutos. Si puedes, da un paseo por el exterior. Nada mejor que el aire fresco para despejar cuerpo y mente.

 

Claves para que funcione el Pomodoro

 

Si quieres sacar el máximo partido a esta técnica, ten muy en cuenta los siguientes puntos clave:

  • Descubre cuántos pomodoros necesitas tú. Lo primero que tienes que hacer es medir cuánto tiempo dedicas a tus tareas para poder pasarlo a pomodoros. Así, estructurarás tus sesiones de un modo más organizado y eficiente.
  • Utiliza parte de esos 25 minutos para planificar tu tarea antes de empezar y para revisar cómo la has hecho una vez termines.
  • Concentración total: durante los sprints o sesiones pomodoro, debes mantenerte totalmente concentrado en la tarea que estás realizando. Por eso es esencial que ‘protejas tu pomodoro’ de posibles distracciones. Olvídate del email, del teléfono, de las pestañas de navegación que no necesitas tener abiertas y hasta de tus compañeros de trabajo. Que esperen 25 minutos.
  • No subestimes el poder de los descansos. Los minutos de desconexión entre pomodoros mantienen tu mente fresca y ágil, lo que repercutirá positivamente en la calidad de tu trabajo.

Customiza el Pomodoro a tu gusto

Una de las mayores ventajas de la Técnica Pomodoro es que es tan simple que puedes modificarla según tus necesidades. ¿Necesitas trabajar en bloques de 45 minutos y descansar 10? Perfecto. ¿Eres de los afortunados que se concentran durante largos períodos de tiempo y prefiere hacer sprints más largos? No hay problema. Adapta la longitud de las sesiones de trabajo y los descansos según tus preferencias. Lo mejor del Pomodoro es que lo puedes pintar como más te guste.

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Por supuesto, la técnica Pomodoro es como cualquier otra y, aunque tiene una legión de fieles seguidores, no a todo el mundo le resulta efectiva. Nosotros te proponemos que la pruebes y nos cuentes si te resulta útil o no.

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