¿Te preguntas qué habrá sido de aquellas sugerencias que enviaste a tu jefe por correo? Lo más probable es que las haya guardado en el cajón de las cosas que le importan un pimiento. ¿Recuerdas esa sensación de que no te estaba haciendo ni caso cuando le hablabas? Pues no era solo una sensación. Realmente los jefes no escuchan lo que decimos. La ciencia tiene una explicación.

Cuanto más poder tienen, menos escuchan

Según un estudio de la Universidad de Ohio, cuando las personas ostentan posiciones de poder están más seguras de sus ideas y tienden a ignorar las nuevas opiniones.  Se reafirman en lo que creen, independientemente de si es positivo o negativo,  y es difícil que tengan en cuenta puntos de vista distintos a los suyos.

Esto afecta directamente a la toma de decisiones empresariales. Los jefes actúan siguiendo sus ideas sin cuestionárselas y, cuánto menos escuchan las opiniones de los demás, mayor es el porcentaje de error en sus decisiones.

Quizá consideren seguir una sugerencia como un acto de debilidad o simplemente no son capaces de ver más allá de sus propios puntos de vista. El caso es que los jefes que no escuchan ni tienen en cuenta nuevas opiniones están condenados a tomar malas decisiones.

¿Cómo consigues que te escuchen?

Que no cunda el pánico. No estás condenado a que ignoren tus ideas de por vida. Hay formas de captar su atención, solo tienes que encontrar el momento y el lugar adecuados.

El estudio sostiene que la mejor forma de que tus jefes te hagan un poquito de caso es hablar con ellos en un contexto que no les recuerde su cargo de poder. Aprovecha los espacios y momentos en que se sienten más relajados, serán más proclives a escuchar tus opiniones. Por ejemplo, sugiere nuevas formas de trabajo cuando coincidís en el área de descanso. Cualquier lugar que no sea su despacho hará que olviden que son los jefes y que estén más atentos a tus argumentos.

Aprende a venderte y cuéntales algo nuevo que les haga replantearse sus propias ideas. Una vez tengas su atención, recuérdales que ellos están al mando, así estarán más confiados en su valoración de lo que has dicho. Como para todo lo demás, con buenas ideas es mucho más fácil que tus jefes escuchen lo que dices.

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Imagen: Garry Knight

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