Te pasas horas en la oficina pero al final del día te das cuenta de que, a pesar de haber estado ocupado muchas horas, no has conseguido ninguno de tus objetivos. ¿Cómo es posible que habiendo trabajado tantas horas no hayamos conseguido acabar nada?

Tenemos la sensación de que todo nuestro trabajo tiene los mimos resultados y, por lo tanto, creemos que el 50% de nuestro esfuerzo produce el 50% de los resultados. Pero tal y como dice la ley de Pareto, la realidad no es así.

¿En qué consiste la ley de Pareto?

Aunque la ley de Pareto, también conocida como la Regla 80/20, surgió ligada a la economía, puede aplicarse a distintos campos de nuestra vida y, entre ellos, el de la productividad personal. Se resume en una frase: el 80% de los resultados proceden del 20% del trabajo. Es decir, nos pasamos la mayor parte del día trabajando en tareas que no nos acercan a nuestros objetivos.

Según esta ley, puedes obtener los mismos resultados dedicando mucho menos tiempo y esfuerzo al trabajo. Todo es cuestión de organizarse y de saber distinguir lo importante de lo que no lo es.

¿Cómo la aplico a mi día a día?

Lo fundamental para mejorar tu productividad es identificar el 20%, es decir, cuáles son las tareas que producen el 80% de tus resultados. Para eso es fundamental que sepas distinguir lo urgente de lo importante. Una vez tengas claros tus principales objetivos dedica la mayor parte de tu tiempo a ellas.

Separa aquellas tareas que solo te mantienen ocupado y decide qué vas a hacer con ellas. Tienes tres opciones:

  1. Elimínalas. Intenta desprenderte de todo aquello que no te proporciona resultados. Si no puedes eliminarlas directamente también puedes automatizar alguno de los procesos o tareas que te hacen perder más tiempo.
  2. Delégalas. Si es posible consigue que otro se encargue de hacerlas. En este post te explicamos cómo delegar tareas en cinco pasos.
  3. Agrúpalas. Si pese a todo tienes que seguir encargándote de esas tareas tan poco productivas lo mejor es que las dividas en grupos. Reserva algo de tiempo cada día o bien un día a la semana para ellas.

La clave no está en hacer más, sino en hacer las cosas adecuadas. El objetivo de aplicar la ley de Pareto es que obtengas más resultados en menos tiempo. Ganarás horas para dedicarlas a lo que más te apetezca. Además, tener en cuenta ésta y otras leyes de la productividad te ayuda a planificar mejor tu día a día.

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