Nuestra productividad personal depende en gran medida de nuestra capacidad de concentración y de cómo gestionamos la atención.  De entre las numerosas interrupciones a las que nos enfrentarnos en nuestro día a día, las notificaciones son las que mejor podemos controlar para que no se conviertan en ladronas de tiempo.

Tienes un nuevo mensaje en tu bandeja de entrada

Piénsalo bien. Si haces un recuento de todas las interrupciones que reducen tu productividad cada día de trabajo, comprobarás que gran parte de ellas se deben a las notificaciones. Nuevos correos electrónicos, llamadas de teléfono, avisos de chat, Whatsapps… y un largo etcétera de llamadas de atención que, a pesar de parecer poco importantes, tienen una gran influencia en nuestra concentración.

El correo electrónico es el que se lleva la palma. Tenemos esa constante necesidad de comprobar la bandeja de entrada cada cinco minutos y cada vez que vemos una notificación de que hay un nuevo mensaje en nuestra bandeja de entrada corremos raudos a ver de qué se trata como si el mundo dependiese de que contestemos a un correo electrónico. Tranquilo, lo más probable es que tú no seas el encargado de impedir el fin del mundo y, de ser así, seguro que intentarán contactar contigo por otros medios. Para todo lo demás, seguramente pueda esperar.

No es sólo el estrés que nos produce estar constantemente pendientes de las notificaciones. Estas interrupciones nos hacen perder mucho tiempo. Obligamos a nuestro cerebro a desconectar de lo que estábamos haciendo, atender a la nueva tarea y volver a conectar de nuevo con lo anterior. No sólo perdemos tiempo, sino también recursos mentales.

¿Y qué hago para evitar interrupciones?

Ante este tipo de notificaciones tienes dos opciones. La primera es ignorarlas y hacer como si no estuviesen ahí. Pero la realidad es que muy difícil conseguirlo cuando hay luces parpadeantes, sonidos y todo tipo de mensajes que intentan llamar tu atención sea como sea.

Así que si como la mayoría de los mortales no eres capaz de ignorarlas por ti mismo, lo mejor es que intentes reducirlas al máximo. Desactiva avisos y notificaciones para evitar interrupciones que reduzcan tu concentración. Diferencia entre lo urgente y lo importante y elimina cualquier aviso que no sea realmente imprescindible.

Reserva tiempo cada día para revisar el correo y contestar a todos los mensajes juntos. No sólo ganarás tiempo al eliminar interrupciones, sino que mejorarás tu eficiencia porque estarás concentrada únicamente en esa tarea.

Una vez hecho esto, sólo necesitas el informe semanal de Kiply para ver cómo el tiempo que has perdido en interrupciones disminuye poco a poco.

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