Con el inicio del nuevo curso en septiembre llegan también los nuevos propósitos. Y uno de los propósitos por excelencia es hacer deporte. Estar en forma es el objetivo, pero sus beneficios van más allá del simple bienestar físico: también puede ser una forma única de mejorar tu productividad.

Deporte y motivación

Cada vez que practicamos deporte nuestro organismo segrega endorfinas, que son las hormonas responsables de la sensación de bienestar. El deporte te permite también liberar tensiones y reducir el estrés, así como desconectar y despejar la mente. De esta forma, cuando vuelvas al trabajo verás las cosas de otra forma y te permitirá tomar mejores decisiones y ser más creativo, lo que repercutirá directamente en tu productividad personal y en la de tu organización.

Con el ejercicio nos superamos a nosotros mismos y estamos más motivados, a la vez que nos enseña a ser constantes y adoptar hábitos y rutinas positivos. Así lo corrobora un estudio sobre los efectos del ejercicio físico en la productividad laboral y el bienestar: los  participantes que practicaban deporte manifestaron mayores niveles de satisfacción con la vida y con el trabajo, menor grado de estrés y obtuvieron una valoración de su rendimiento laboral más elevada.

Beneficios para empleados y organizaciones

Mejorar nuestra condición física es una forma de prevenir enfermedades laborales, sobre todo aquellas relacionadas con la postura que tan comunes son en las oficinas. Un estudio realizado por la Universidad Europea de Madrid, revela que la práctica del ejercicio físico aumenta la fuerza muscular y reduce las posibilidades de padecer trastornos músculo-esqueléticos como el dolor lumbar.

Esto último no solo es bueno para los empleados, también para las empresas. De hecho, según un estudio de la Universidad de California, las empresas que fomentan la práctica de deporte entre sus empleados reducen en un 30% las bajas por enfermedades físicas y mentales. Y si la práctica de deporte se acompaña del uso de wearables para monitorizar la actividad, las bajas podrían reducirse todavía más.

Aunque al acabar la jornada laboral sientas que lo único de lo que tienes ganas es de descansar, haz un pequeño esfuerzo. Convertir el deporte en un hábito solo te llevará unos días, pero pronto notarás que afrontas los desafíos profesionales con energías renovadas. Al principio cuesta, pero pronto no podrás vivir sin él.

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