La mayoría de nosotros hemos consultado alguna vez nuestros perfiles personales en redes sociales mientras estamos en el trabajo. Las redes sociales se han integrado de tal forma en nuestro día a día que resulta difícil separarlas de nuestro trabajo. Su uso en este ámbito es un debate presente en muchas empresas desde hace algunos años. Aunque hay puntos de vista totalmente opuestos,  ya son varias las empresas que están incorporando este tipo de comunidades en línea para generar compromiso y mejorar la comunicación interna con sus empleados.

Prohibir no es la solución

Algunas empresas consideran que el uso de redes sociales en el trabajo es una pérdida de tiempo y puede influir negativamente en la productividad de sus trabajadores. A veces, esta aversión llega hasta límites que ponen en peligro la intimidad y la privacidad de los trabajadores. Hay casos en los que no sólo se prohíben en horas de trabajo, sino que también espían a sus trabajadores en las redes sociales para ver lo que dicen sobre la empresa.

¿Qué consiguen con esto? Que los empleados desconfíen de su empresa y que su compromiso disminuya considerablemente. Y lo peor de todo es que probablemente sigan utilizando las redes sociales sin que sus jefes se den cuenta. La desconfianza no es precisamente un clima que fomente la productividad.

Aprovechar el potencial

Si las redes sociales forman parte del día a día de todos, ¿por qué no incluirlas en el de la empresa? Algunas sacan verdadero partido de las redes sociales, no sólo para comunicarse con sus empleados, sino para conocer sus opiniones y puntos de vista. Las redes bien gestionadas con coherencia y respeto pueden generar un importante valor añadido.

Redes sociales y trabajo pueden se compatibles, todo depende de que la empresa enseñe a los empleados a sacarles verdadero partido. Si la empresa se preocupa por su bienestar y no juzga sus acciones, se sentirá más identificado, aumentando su compromiso con la misma. No hay nada como un trabajador satisfecho para crear imagen de marca.

Ejemplos de éxito

Algunas empresas hacen uso de redes ya existentes, mientras que otras incluso han creado redes sociales propias para que se adapten mejor a las necesidades de la empresa. Algunos ejemplos de redes sociales enfocadas al entorno laboral son Yammer, Pligg, o Socialcast. Con Kiply, además, podrás compartir logros con tus compañeros de equipo y comunicarte con ellos de forma divertida. Entre las empresas que han creado redes sociales para su uso interno destacan Starbucks, Dell o Nokia.

Con las redes sociales las empresas recogen las ideas de los empleados, mejoran la comunicación interna y aumentan el compromiso. Los empleados ganan y la empresa también. Su potencial en el ámbito laboral es muy amplio, sólo hay que saber aprovecharlo.

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