El tiempo libre ha muerto. Esto es lo que afirma Prado Campos en un artículo homónimo de El País. “En un mundo en el que trabajar demasiado no basta, estar ocupado y renegar del ocio se ha convertido en el símbolo de estatus definitivo”. Tal y como analiza Brigid Schulte en el libro Overwhelmed: work, love and play when no one has time vivimos absorbidos por nuestra vida profesional y cada vez dedicamos menos tiempo a lo verdaderamente importante.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste tiempo libre?

El concepto de ocio y tiempo libre como lo entendían nuestros abuelos está desapareciendo. El trabajo ocupa cada vez más horas de nuestras vidas y poder dedicarnos algo de tiempo a nosotros mismos ya no es tan importante. Pero esto no implica necesariamente que seamos más productivos o que estemos más comprometidos con nuestra empresa.

Nos definimos por nuestro trabajo, por lo que hacemos, por lo que hacemos más que los demás o, al menos, por lo que parecemos hacer. El exceso de trabajo se ha convertido en un símbolo de estatus. Siempre que alguien nos pregunta somos conscientes de que debemos decir que estamos hasta arriba o, de lo contrario, daremos la sensación de ser unos vagos.

Queremos transmitir la constante sensación de que estamos más ocupados que los demás. Como señala Schulte, “creamos ocupaciones cuando podemos no necesitarlas porque queremos encajar, mostrar que somos tan importantes y tan dignos como los demás”.

¿De dónde viene todo esto?

En Estados Unidos el tiempo libre se ve como algo sin importancia. A diferencia de lo que ocurría en el siglo pasado, en el que el estatus lo daba la cantidad de tiempo libre, ahora estamos constantemente “compitiendo por estar ocupados”. Aunque en España se mantiene el valor del ocio y de tomarse tiempo para uno mismo, progresivamente adquirimos hábitos y rutinas propios de una cultura en la que la vida profesional define lo que es una persona.

Ensalzamos la figura de esas personas que parecen no tener tiempo para nada más que su trabajo y que viven bajo una presión y estrés constantes. El estrés es sinónimo de estatus y, por lo tanto, lo que todos queremos alcanzar.

Por si esto fuera poco, el poco tiempo libre que tenemos lo dedicamos al ocio intencional. Es decir, todos nuestros momentos de ocio tienen que estar programados y ser útiles. ¿No nos estaremos perdiendo algo?

La tecnología: arma de doble filo

Nos pasamos el día conectados, pendientes del correo electrónico, las redes sociales o los mensajes instantáneos. Desconectar se convierte en un esfuerzo titánico. No sólo porque vivimos asediados por información de todo tipo, sino porque tampoco queremos dejar de estarlo por el temor a perdernos algo.

Pero, por otra parte, la tecnología puede ser también una aliada de la conciliación y la gestión de tiempo. En el mercado existen múltiples herramientas como Kiply para que aprendas a mejorar tu vida profesional y personal con seguridad. La tecnología puede ser beneficiosa siempre que sepamos cómo utilizarla.

La solución depende de nosotros

La solución está en que seamos capaces de encontrar el equilibrio entre vida profesional y personal. Y esto pasa por cambiar en dos niveles distintos:

Por una parte, es necesario que la sociedad se ponga al día con la realidad de las familias trabajadoras. Las empresas deben facilitar la conciliación entre vida profesional y familiar. Son también necesarios nuevos referentes, líderes capaces de gestionar bien su tiempo demostrando que hay otra forma de ser productivos y alcanzar el éxito profesional que no está reñida con el tiempo para uno mismo.

Por otra parte, es necesario un cambio individual. Cada uno de nosotros debemos aprender a gestionar mejor nuestro tiempo y ser conscientes de que necesitamos desconectar y dedicar tiempo a nuestra vida personal para que esto beneficie a nuestra vida profesional. Como señala Schulte, “tenemos que preguntarnos si realmente queremos ajustarnos a estas presiones que están chupando todo nuestro tiempo y acaban con nuestra energía”.

 

descarga-kiply-gratis

follow us in feedly