Seguro que ya habéis visto la película de moda. De los productores de “Ya lo fregaré mañana” y los guionistas de “Cinco minutos y me levanto” llega “Mañana salgo a correr”. Reconozcámoslo: somos débiles. La mayoría de nosotros hemos pronunciado alguna de estas frases y, por supuesto, no las hemos cumplido. Las intenciones son buenas, pero a la hora de la verdad nos flaquean las fuerzas y cambiar hábitos es más difícil de lo que pensábamos.

Una nueva tendencia en el mundo del diseño ha llegado para hacer que sea un poco más fácil. Introduciendo un extra de dificultad en el diseño de algunos productos nos ayudará a replantearnos las decisiones que tomamos en el día a día y a crear nuevos hábitos.

¿Cómo nos cambia el diseño?

En Don’t relax: uncomfortability is the new convenience Adele Peters nos presenta la que, a su parecer, es una de las tendencias de 2015: el diseño incómodo. Su objetivo no es hacernos la vida más fácil, sino hacerla mejor, aunque eso implique un mayor esfuerzo por nuestra parte.

Este tipo de diseño se basa en simples intervenciones que introducen cambios de comportamiento en la vida diaria para responder a las necesidades de mejora de los usuarios. Todas estas intervenciones en el cambio de comportamiento funcionan en el momento de la elección y la toma de decisiones. El propio diseño de estos productos te obliga a considerar tus decisiones y a tener siempre en cuenta el beneficio de elegir la opción que más de adaptar a tus objetivos.

Ellos definen estos productos como “agitadores agradables”. Son irónicos y divertidos, pero a la vez no suponen un esfuerzo tan grande como para los usuarios lo abandonen. Tal y como se afirma en el artículo, deben ser fáciles de engañar para que el usuario siempre tenga el poder de decidir entre varias posibilidades.

El diseño está presente en todos los productos que utilizamos y, por lo tanto, las posibilidades para cambiar nuestros hábitos son infinitas. En el artículo puedes ver algunos ejemplos de diseños pensados para que nos esforcemos un poco más como sillas, lámparas, ascensores o aplicaciones.

¿El futuro del diseño de wearables?

El Quantified-self nos da información sobre nosotros mismos y sólo depende de nosotros y de nuestra voluntad cambiar comportamientos y mejorar. Pero los wearables y la información que te proporcionan no te ayuda en una situación concreta para que te comportes de forma diferente. No hay nada que te haga cuestionar tus decisiones en el momento de tomarlas.

Introducir esta tendencia en el diseño de wearables abre la posibilidad de ofrecerte sugerencias en el momento en que son más útiles y presentar alternativas en situaciones particulares. Por ejemplo, un wearable que no sólo te diga que has andado poco, sino que te haga proponerte hacerlo en el momento en que deberías. El wearable pregunta, tú decides.

Seguiremos teniendo que tomar decisiones y seguiremos siendo libres para ello. Pero el diseño puede ayudar a que hagamos una mejor elección  y a que la hagamos en el momento preciso.

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