Tenemos tendencia a querer abarcarlo todo y la tecnología nos proporciona esa falsa sensación de que podemos hacerlo. Pero esto no es cierto. No intentes abarcarlo todo y delega lo que sea posible. Es necesario para mejorar nuestra productividad personal, pero también para dar una oportunidad a que los demás desarrollen su talento.

Delegar según Stephen Covey

En Los siete hábitos de la gente altamente productiva Covey señala cinco puntos clave de la buena delegación. Lo fundamental es tener sólo en cuenta el resultado final y dar libertad a la persona en quien se delega para que haga las cosas a su modo. Pero para ello es necesario dejar claras las instrucciones de lo que se espera.

    1. Concreta los resultados deseados. Ten claro lo que quieres y asegúrate de transmitírselo a la otra persona para que ella elija la mejor forma de hacerlo. Lo ideal es que seas capaz de definir el resultado de forma medible para que sea más fácil evaluarlo.
    2. Proporciona directrices claras. Aunque la persona en quien se delega debe tener total libertad, es conveniente que acotes todo lo posible lo que quieres. Una comunicación eficaz es fundamental para evitar malentendidos.
    3. Concreta los recursos disponibles. El tiempo es uno de los recursos más importantes a la hora de realizar cualquier tarea. Deja claros los recursos y valora el impacto que tendrán en el resultado final.
    4. Define plazos. Establece distintos plazos para el seguimiento del trabajo y para la evaluación del resultado final. Este punto es muy importante para ti y también para la persona en la que delegas, ya que es clave para la organización de su trabajo.
    5. Deja claras las consecuencias. Asegúrate de que la persona en quien delegas tenga claros los beneficios que obtendrá al realizar esa tarea. Estará mucho más motivado para desarrollar el trabajo.

¿Qué implica delegar tareas?

Lo más importante es recordar que se delega la tarea, pero no la responsabilidad. Que otra persona se encargue de hacer el trabajo no implica que tú puedas desentenderte de todo y eludir tu compromiso.

Lo más difícil es dar el primer paso. La confianza en el talento de tu empresa y en que delegar el trabajo en esa persona tendrá resultados satisfactorios es clave. Por eso, lo mejor es empezar por tareas simples e ir ganando en complejidad.

Debes tener en cuenta que, al principio, delegar requiere dedicarle más tiempo a una tarea para asegurarse de que se hará siguiendo las directrices deseadas. Es importante que expliques cómo ha de hacerse sin coartar la creatividad y las propias visiones de la otra persona.

Delegar tareas no sólo ayuda a que seas más productivo y gestiones mejor tu tiempo. Apostar por la capacidad de otros es una forma de demostrar confianza y de abrir la puerta a que todos desarrollen nuevas habilidades y demuestren su talento.

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