Hoy en día, la resolución de problemas (o problem solving en inglés) es un término básico en lo que a gestión de equipos y negocios se refiere. Hay infinidad de métodos y sistemas que pretenden dar respuesta al mayor número de contratiempos que se nos puedan presentar. Todos estos son muy útiles, pero a veces no hace falta seguir unas pautas diseñadas por expertos para arreglar las cosas. En la mayor parte de los casos, el problema es de base y se resuelve haciendo algún cambio más general y sutil, pero a la vez con más calado en la estructura de nuestra organización y nuestra forma de planificar. Vamos a ir directos al grano: ¿tienes un problema? Lo mejor que puedes hacer es dejar de desesperarte y simplemente cambiar de perspectiva. Podrás verlo todo desde una nueva óptica, lo que te facilitará el poder cambiar de rumbo a mitad de la travesía.

‘No puedes cambiar el viento…

pero puedes cambiar la dirección de tus velas‘. Sí, has adivinado, es un proverbio chino. Y es que las diferencias culturales entre oriente y occidente se encuentran presentes en todos los aspectos de la vida, y el mundo empresarial no podía ser menos. Ambas culturas tienen sus aspectos positivos y algunos que a la otra parte le cuesta más aceptar. Lo bueno es que actualmente tenemos conocimiento de ellos y podemos extraer consejos y sabiduría de las diferentes formas de entender el mundo.

Uno de los pilares de la mentalidad oriental, especialmente de la japonesa, es que el hombre no es tanto un individuo por sí mismo como una pieza más de un conjunto en el que todo tiene la misma importancia. Si pedimos a un occidental y a un oriental que entren en una habitación, echen un vistazo, y describan lo que han visto al salir, comprobaremos que, aunque la estancia es la misma, la observación y los datos extraídos de ésta son bastante diferentes. Lo que suele suceder es que el occidental, tan centrado en lo individual, fijará su atención en un elemento principal y a partir de ahí podrá citar alguno más, pero no muchos. Por el contrario, el observador oriental hará una descripción general de la estancia, como si el conjunto, el contexto, fuese ese elemento principal. Además, lo más probable es que recuerde un montón de elementos, porque para él no son objetos individuales, sino parte de una misma composición más grande que los alberga a todos.

Como occidentales que somos, muchas veces nos quedamos estancados en un proyecto y creemos que darle mil vueltas es lo que necesitamos para terminarlo. Cuando tenemos un problema, en Kiply nos gusta darle la vuelta a las cosas, coger aire, hacer algo diferente y volver sobre el problema más tarde, cuando estemos más frescos. Para que descanses de tu quebradero de cabeza y cambies la perspectiva, hoy te proponemos volver sobre un ejercicio conocido como ‘The Marshmallow challenge‘, del que ya hablamos hace tiempo. ¿Intrigado? Tom Wujec te lo explica en este vídeo:

 

‘No tengas miedo de los cambios…

...sólo teme permanecer inmóvil’. Hoy nos sentimos un poco orientales, cierto, así que ¿por qué no terminar con otro proverbio de esa parte del planeta? Y es que más que en la existencia de dos mundos diferenciados, separados, entre los que no cabe la confluencia, nosotros creemos en la presencia de un puente entre ambas culturas. Éste nos permite transitar de uno a otro lado, recrearnos en sus diferencias y enriquecer así nuestra visión del mundo. No olvides que todo conocimiento es un tesoro, y toda información ayuda a mejorar la gestión de cualquier ámbito de la vida y, por tanto, la productividad.

Y si todavía no te sientes capaz de mirar el mundo desde otra perspectiva muy diferente a la que estás acostumbrado, no te preocupes, puedes ir poco a poco. Eso sí, no te duermas, porque como decía Darwin, uno de los padres de la ciencia occidental moderna, ‘no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.’ ¿Te animas?

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